Basílica superior

Oculus

Entrando a la luminosa Basílica superior, se observa rápidamente la diferencia con el espacio recogido en la inferior. Toda la iconografía está dedicada a la celebración de la figura de Cristo, de María y de la Orden Franciscana. Ahí se puede acceder a la zona inferior a través de dos escaleras helicoidales ubicadas a los lados del ingreso. Pero el ingreso principal se encuentra en el lado norte del edificio, delante de una gran terraza colgante que protege los restos arqueológicos del antiguo pueblo y que une la plazoleta de la Basílica con el espacio conventual y parroquial.
Son dos las puertas ubicadas en el norte: una a la izquierda, llamada Mater Christi o de la "Ecclesia ex Circumcisione", la otra, a la derecha, llamada "Mater Ecclesiae" o de la "Ecclesia ex Gentibus".
En el tímpano de la puerta de la izquierda está la representación en cerámica vidriada de la natividad, en el tímpano de la puerta de la derecha, María con el manto abierto que recibe a los creyentes. Ambos altorrelieves son de Angelo Biancini.
Las batientes de bronce, obra del escultor holandés Niel Steenbergen, ilustran los dos linajes de la Iglesia: hebreo y gentil. En la puerta de la izquierda, que representa la iglesia de origen hebreo, está la representación del árbol de lesse, de la Anunciación, de la Adoración de los pastores y de la Llamada de Pedro. En la segunda, a la derecha, están las imágenes bíblicas que evocan el linaje gentil de la Iglesia: la experiencia del profeta Jonás, la visita de los Magos, la Pentecostés y la conversión de Saúl.

En el exterior, delante de la puerta, se encuentra el baptisterio en forma octagonal. El pavimento de la plazoleta está decorado con la representación del cántico de las criaturas de San Francisco de Asís, y con otros símbolos que evocan la espiritualidad franciscana.
El espacio interior de la basílica está inundado de luz intensa y colores encendidos de las numerosas imágenes marianas que decoran la iglesia. La luz penetra por la cúpula y por los amplios vitrales inspirados en María.
El ábside central está decorado con un majestuoso mosaico con la representación del artículo del Credo que profesa la Iglesia "Una, Santa, Católica y Apostólica”.
El tema de la Virgen, Madre de Dios, está presente en muchas partes de la decoración: también en el candelabro de bronce, ubicado en el presbítero, donde se sintetiza la historia de la salvación desde los orígenes de la Iglesia romana. Los ábsides laterales contienen las capillas dedicadas al "Santísimo Sacramento" y a la "Custodia de Tierra Santa" con los santos franciscanos.

Las paredes de la iglesia son un triunfo mariano: imágenes de la Virgen, provenientes de diversos santuarios del mundo, se suceden a resaltar la realidad de la Encarnación del Cristo disminuida en todas las culturas del mundo. Los paneles provienen de diversos países del mundo. En la pared derecha: Camerún, Hungría, Brasil, Estados Unidos, Polonia, España, Italia. En la pared izquierda: Inglaterra, Australia, Argentina, Venezuela, Líbano, Japón y Canadá.
Los vitrales de la fachada sur y oeste representan diversos aspectos de la Anunciación y son obra del artista parisino Max Ingrand: la forma en arco con punta evoca el estilo que se puede hallar en las antiguas catedrales góticas.

En el pavimento de mármol, obra del artista Adriano Alessandrini, están incrustados los dogmas y los privilegios marianos pronunciados con los siglos por padres conciliares y por los papas, partiendo del concilio de Éfeso de 431 d.C., en el cual se estableció la divina maternidad de María.

Finalmente, podemos prestar nuestra atención al oculus estrellado que se abre sobre los restos de la Gruta de la Anunciación.



Basílica superior