Anunciación

Maria

Evangelio según Lucas (Lc 1, 26-38)
Introducción

El evangelista Lucas está particularmente atento a la narración de los eventos acontecidos a la Santa Familia, dedicándoles los primeros dos capítulos de su Evangelio. El anuncio del nacimiento de Jesús, el Salvador, es llevado por el ángel Gabriel a María, joven mujer israelí de un pequeño pueblo de Galilea.
La primera palabra del saludo del Ángel a María es “Alégrate”, en griego “Chaîre”, que expresa la alegría del momento, ya que Dios, a través de María, la “hija de Sión” de la profecía de Sofonia (Sof 3,14), cumple su promesa de salvación, esperada por años por el pueblo elegido. Como observa Benedicto XVI, «con este augurio del Ángel, podemos decir, que se inicia, en ese sentido, el Nuevo Testamento, el anuncio cristiano de la “Buena Nueva» (Benedicto XVI, “La infancia de Jesús, 2011, pág. 36-37).
María se hace “sierva del Señor” y se convierte en su “casa”, permitiendo que Dios se sirva de ella para su plan de Salvación. «Las palabras: “Heme aquí, soy la sierva del Señor”, expresan el hecho que desde el inicio ella acogió e interpretó su maternidad como regalo total de sí, de su persona al servicio de los planes salvadores del Altísimo» (Juan Pablo II, “Redemptoris Mater”, n° 39)
Para ello, María se vuelve modelo para la Iglesia y para todos los creyentes.

Texto

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Al entrar le dijo: "Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo".
Con estas palabras, ella se sintió perturbada, y se preguntaba qué significaría dicho saludo. El ángel le dijo: " No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. y aquí, concebirás un hijo, lo darás a luz y lo llamarás Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin".
Entonces María le dijo al ángel: " Cómo será esto, puesto que no conozco varón?". El ángel respondió: " El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril: nada es imposible para Dios". Entonces María respondió: " He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel dejándola se fue.

Evangelio
Sueño de José
Retorno de la Santa Familia a Galilea
Discurso de Jesús en la Sinagoga