Discurso de Jesús en la Sinagoga

Espíritu Santo

Evangelio según Lucas (Lc 4, 16-30)
Introducción

Los tres Evangelios sinópticos narran el episodio ocurrido dentro de la sinagoga de Nazaret. Pero mientras que para Marcos y Mateo, el hecho ocurrió en una fase avanzada de la misión de Jesús (Mt 13,53-58; Mc 6,1-6), Lucas incluyó el episodio al inicio de su misión evangélica, poco después del retiro de cuarenta días en el desierto (Lc 4,1-13).

El tercer evangelista dedica un amplio espacio a la narración (Lc 4,16-30). En este pasaje, Jesús después de haber proclamado la profecía mesiánica del cap. 61 de Isaías, presenta también la realización, aludiendo implícitamente a su persona: «Hoy se cumplió esta Escritura que han escuchado » (Lc 4,21). Pero la actualización propuesta por Jesús encontrará pronto la incomprensión de sus conciudadanos, que intentarán incluso deshacerse de él (Lc 4,28-30).

Texto

Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Se le dio el libro del profeta Isaías y, habiendo abierto el libro, halló el lugar donde está escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí;
por cuanto me ha ungido
para dar buenas nuevas a los pobres,
a proclamar la libertad a los cautivos
y la vista a los ciegos;
a poner en libertad a los oprimidos,
y a predicar el año de gracia del Señor.

Enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó. Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a decirles: " Hoy se ha cumplido esta Escritura que ustedes han escuchado".
Todos daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. Decían: "¿No es éste el hijo de José?".Él les dijo: " Sin duda me diréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo. De tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Cafarnaúm, haz también aquí en tu tierra"". Y añadió: "De cierto os digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio".
Al oír esto, todos en la sinagoga se llenaron de ira. Levantándose, lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarlo. Pero él pasó por en medio de ellos y se fue.

Evangelio
Anunciación
Sueño de José
Retorno de la Santa Familia a Galilea