El edificio pre-bizantino

En el año 1959, durante la construzione de la nueva Basílica, los mosaicos bizantinos fueron retirados para ser mejor conservados y vueltos a colocar al término de las obras. Una vez retirados, con gran sorpresa se descubrió que debajo del pavimento de la iglesia y del convento se encontraban diversos bloques de piedra con enlucidos pintados y grafitis que pertenecían a un edificio de culto muy antiguo.

En especial, debajo del mosaico de la nave central, en el mismo espacio en el que se ilustran las pequeñas cruces y el monograma de Cristo, sale a la luz una tina cortada en la roca, de forma cuadrada, con lados de casi dos metros, una profundidad de 1,60 metros, con escalones pequeños en el lado sur. La tina presenta en el fondo, en el ángulo noreste, un pequeño pozo circular con una ulterior depresión cerca del ángulo. En el enlucido de las paredes se encuentran trazos de incisiones realizadas cuando el mortero aún estaba fresco e interpretadas por el P. Testa como ilustraciones de escalas (alusiones a la “escala cósmica”), cruces y barcas.

La tina fue cerrada y vuelta a llenar con diversos pedazos de piedra, cerámica que data de fines del siglo IV y, en la capa superior, con muchos fragmentos de enlucido blanco y de color que conservan trazos de escritos grafitos en idioma siríaco. Esta tina se asemeja, en la forma, a la cripta de San José, pero no está revestida de mosaico. El P. Bagatti, que pensó era inicialmente una tina para el vino, se convenció luego de que por el contrario sirvió para el culto. La semejanza con la de San José lo llevó a suponer que se trataba de una tina bautismal para la iniciación judeo-cristiana. No todos los estudiosos compartes esta interpretación. La Taylor, en modo especial, considera ambas tinas (la de San José y la de la Anunciación) mejor dirigidas a las actividades agrícolas del pueblo, para la recolección del prensado del vino.

También, debajo de la nave sur y en la zona del convento se han encontrado diversos materiales ediles, usados para realzar el nivel del pavimento: piezas de enlucido pintados y grafitis, cerámica, monedas ilegibles, fragmentos de tejas para el techo y fragmentos de lastre de mármol para revestimiento de paredes o de pavimentos. Se ha recuperado también, unas setenta piezas grandes arquitectónicas, también enlucidos, que debían pertenecer a un edificio de culto destruido: capiteles, rocas y bases de diversas columnas de piedra local llamada “nari”, bloques de donde partían los arcos de la nave (situados en doble arco), diversos marcos trabajados, parteluces de puerta y piedras cuadradas.