Los restos del antiguo pueblo

Las excavaciones realizadas a partir del año 1955 por el P. Bellarmino Bagatti han sacado a la luz parte del área ocupada por el antiguo pueblo, hoy incluso en la Nazaret moderna. Se investigó, en especial, el espacio que era ocupado, hasta 1930, por el convento franciscano, construido a su vez sobre el palacio obispal de la época cruzada.

El poblado descendía a lo largo de la pendiente de la colina, en el espacio que hoy separa los dos santuarios franciscanos de San José al norte y de la Anunciación al sur. El pueblo estaba rodeado al norte por una especia de anfiteatro natural, formado por colinas que llegan a unos quinientos metros de altura, mientras que al oriente y occidente estaba delimitado por valles que llegaban hacia la llanura de Esdrelón.

El precipitado flanco de la colina, en la vertiente este, descendía al precipicio: hoy el valle oriental aún se puede reconocer a lo largo del Camino Pablo VI, que une la parte baja de la ciudad con la moderna Nazaret Illit. El desarrollo moderno de la ciudad ha cubierto por el contrario el valle occidental, que debía concluirse en la zona del actual suk, donde había también una fuente de agua.

Los límites norte, sur y oeste del pueblo han sido identificados gracias al hallazgo de tumbas del Bronce Medio en la edad bizantina. La abundante presencia de manantiales de agua natural, que facilitaban la vida del pueblo, está evidenciado por la “fuente de María” ubicada al norte del pueblo evangélico, que hoy fluye de la roca encerrada en la iglesia griega de San Gabriel y que es llamada por los locales “Ain Sitti Maryam”.

Las excavaciones conducidas por el P. Bellarmino Bagatti, han sacado a la luz los restos de un pueblo agrícola frecuentado a partir de la edad del hierro II (900-600 a.C.), a medida que se estructuraba alrededor de simples habitaciones que usaban las grutas subterráneas, excavadas en la suave roca calcárea. Éstas formaban parte de las casas y eran usadas para los trabajos domésticos y como refugio de animales. Mientras que las habitaciones verdaderas, en albañilería, estaban ubicadas en la superficie o acercadas a las grutas.

Debido a diversos edificios construidos en el área, quedaban pocos trazos de las casas antiguas y cuando el P. Bagatti inició las investigaciones adoptó la opción de excavar hasta la roca natural. La recolección de datos arqueológicos se vio por ello a menudo limitada a los trazos encontrados en la roca.

El carácter agrícola del pueblo está evidenciado principalmente por numerosos silos, bocas con forma de pera con un cuello circular tapada con piedra, excavados en la suave caliza rocosa. Los silos debían conservar los granos recogidos y llegaban a los dos metros de profundidad. Eran ingeniosamente organizados uno sobre el otro, en más niveles, y unidos por galerías que facilitaban el almacenaje de la mercancía y la aireación de los granos. Junto con los silos se hallaron las cisternas que recogían el agua pluvial. Prensas para aceite y para uvas sostenidas por celdas aceiteras y vinateras, formaban parte de complejo productivo del cual también se encontraron los molinos de piedra.

Estudiando la conexión entre los silos y la disposición de las cisternas para agua ha sido posible rastrear los límites supuestos entre las diversas propiedades: éstas debían ser autosuficientes desde el punto de vista hídrico. El P. Eugenio Alliata ha podido interceptar al menos cuatro áreas distintas, con grutas y silos unidos, que supuestamente pertenecerían a cuatro núcleos habitables diversos.

La gruta venerada, ubicada en la vertiente meridional del burgo, pertenecía con toda prueba a uno de estos complejos que, hasta cierto punto, desarrolló también un área productiva, que contaba con una prensa de olivos, de lo que queda la prensa con la tina de colección del exprimido y de las celdas vinateras o aceiteras.

Como ya se observó, las grutas excavadas en la roca, como la de la Anunciación, fueron ambientes subterráneos de las casas. Estos estaban compuestos por una o más habitaciones de mampostería, quizás equipadas también con pisos superiores. Las grutas eran usadas como almacenas en los que se podía cargar la mercancía dentro de los silos, o bien como establos para los animales; pero podían servir también para las diversas actividades domésticas y para alojar pequeños hornos.

Un óptimo ejemplo de habitación semi-rupestre se puede visitar en el área arqueológica al lado de la basílica. Se observa una gruta con un dormitorio opuesto del cual queda la primera hilera de piedras. En esta gruta, excavando debajo del pavimento del locutorio del convento, el P. Viaud descubrió los cinco espléndidos capiteles cruzados ahora conservados en el museo. En la gruta se conserva aún un horno hallado en la arista de noroeste, y se pueden observar algunas bocas de silos en el pavimento. Las manijas halladas en la roca y un cebador, refiere al uso de la gruta como establo, al menos por un cierto periodo.

La historia de la ocupación humana de Nazaret es resumida por algunos grupos de tipologías cerámicas expuestas en el museo: van del II milenio a.C. al 1500 d.C.

Los vasos del Bronce Medio I y II (2000-1550 a.C.) y del Bronce Tardío (1550-1200 a.C.) proceden de las tumbas encontradas al exterior del muro meridional de la basílica cruzada. Las del Hierro I (1200-1000 a.C.) por una tumba descubierta en las pendientes de la montaña en el barrio occidental del centro poblado (casa Mansour). El Hierro II (1000-586 a.C.) está representado por una jarra de cuello estrecho con doble asa y embudo, encontrada en un silo al este de la basílica. Los candiles y las ollas del periodo romano provienen del bibelot funerario de la tumba llamada “Laham” descubierta al sur del santuario en 1923 en la propiedad de Wasif Laham, tumba formada por una habitación sepulcral con 13 nichos en “kokhim”. Los platos vidriados abarcan el periodo medieval, hasta el siglo XVI, y provienen de diversas áreas, dando testimonio así, de una buena vitalidad económica de la ciudad.

Recientes excavaciones arqueológicas (2009) realizadas al interior de la propiedad que aloja el “Centro Internacional María de Nazaret”, que se encuentra al norte de la vasta propiedad franciscana, ha llevado al descubrimiento de una modesta habitación de la edad herodiana similar a las encontradas en las excavaciones franciscanas. Este edificio estaba compuesto de dos habitaciones y un patio, en el cual se excavaron pozos y una cisterna para la recolección de agua.