Los franciscanos en Nazaret

Bonifacio da Ragusa, quien fue dos veces Guardián de Tierra Santa, escribió en 1567 que casi veinte años antes los padres estaban en Nazaret, donde custodiaban la iglesia de la Anunciación y que, hasta cierto punto, debido a los desórdenes del país, debieron refugiarse en Jerusalén dejando las llaves a un cristiano del lugar que “hasta ahora custodia la casa, abre y cierra la iglesia y tiene encendidos dos faroles con el aceite que le da el padre Guardián”.

Con una firma, decreto del sultán, obtenido por el padre superior de Tierra Santa, el 15 de junio de 1546 se permite a los franciscanos restaurar su iglesia de Nazaret. Evidentemente, se trataba de la iglesia de la Anunciación construida por los Cruzados y luego destruida, entre sus ruinas continuó la veneración en la gruta. La iglesia, no obstante, no fue restaurada debido a los continuos ataques contra los cristianos que alejaron a los padres.

Desde 1620, la presencia franciscana en Nazaret es oficial. En aquel año, el Guardián Tommaso Obicini da Novara obtiene del Emir druso de Sidón, Fakhr ad-Din II, la donación de la Gruta venerada. Asegurada la gruta a los franciscanos, el padre Jacques de Vendôme, un padre de nacionalidad francesa, valiente y enérgico, permaneció como guardia junto con otros dos hermanos que lo alcanzaron en Jerusalén. Ellos construyeron una celda provisional en las ruinas cruzadas y un pequeño ambiente adyacente a la Gruta, utilizado para celebrar las funciones.
A partir de 1635, con el asesinato del emir, los padres perdieron la protección y los cristianos de Nazaret estuvieron en la mira de los turcos por dos siglos: la Gruta fue muchas veces saqueada, despojada de los muebles y dañada y los padres golpeados, encarcelados e incluso asesinados.

En el siglo XVII y XVIII, se hizo repetidamente necesario el abandono del convento de Nazaret y la retirada forzosa al hospicio franciscano de Acco o a Jerusalén- en especial modo, en el siglo XVII, las extorsiones y los saqueos por parte del gobernador de Safed llevaron muchas veces a los padres a pedir justicia ante la corte imperial de Istambul, ya sea para que se les devuelva sus bienes, o para que cesen las extorsiones de dinero y se retomará la legalidad en el país. A pesar de esto, la tenacidad los llevó a abrir la primera escuela parroquial en 1645 y a dar hospitalidad a los peregrinos en el hospicio organizado entre las simples celdas del pequeño convento. Asimismo, las peregrinaciones, las procesiones vinculadas a las festividades religiosas, fueron no obstante impedidas, partían de Nazaret a la vuelta de los lugares cercanos de las memorias evangélicas como Canaán y Tiberiades.

En 1697, en vista de las continuas dificultades, los franciscanos pensaron en una solución para afrontar mejor la inestabilidad continua. Para ello “alquilaron” el pueblo de Nazaret y, con el tiempo, otros tres pueblos poco lejanos (Yaffia, Mugeidel y Kneifes). Para mantener el alquiler los padres debían pagar un canon significativo. Esta costumbre permaneció hasta fines del 1770, cuando renunciaron debido a la insostenible tasación. En la práctica, el padre guardián de Nazaret asumía el encargo de funcionario civil y juez, recolectando tasas para el Pachá de Saida y para el gobernador de Acco. Era una carga comparable a la del Emir, en otras palabras, de Señor del lugar.
Durante el siglo XIX, el imperio otomano comenzó a sentir nuevamente las presiones nacionalistas internas que estaban animando al mundo árabe. Se obtuvo una política más liberal y reformista del sultán Abdülmecid I, quien permitió mayor apertura también hacia las diversas expresiones religiosas. En Nazaret, por ejemplo, en 1867 los padres pudieron abrir el noviciado para la formación de jóvenes religiosos franciscanos, que fue cerrado en 1940. Fue un siglo de crecimiento para todos: los latinos, que en 1848 sumaban 600 fieles, dentro del fin de siglo se duplicó el número.

También las obras sociales y parroquiales crecieron: está fechada en 1842, la apertura de la primera escuela femenina, que sostiene las demás que la Custodia estaba inaugurando también en Jerusalén y Belén. En el año 1837, se construyó un hospicio para los peregrinos, luego destruido por un terremoto y un aluvión. La actual Casa Nueva, edificada frente a la basílica, es del año 1896: además de alojar a personajes ilustres como Napoleón Bonaparte, la Casa Nueva recibió también a numerosos prófugos palestinos de la guerra árabe – israelí en 948.

Hoy, los franciscanos cuentan en Nazaret con una comunidad parroquial de 5000 fieles reunidos alrededor del Santuario de la Anunciación. El Terra Santa College, la escuela franciscana, ocupa un amplio edificio unido al convento y tiene aproximadamente 800 estudiantes cristianos y musulmanes, favoreciendo así la integración religiosa. Otras actividades sociales están dirigidas a los ancianos de la casa de reposo y a los discapacitados que disfrutan de un centro adecuado. Además, la Custodia ha construido algunas habitaciones para apoyar a los más necesitados.